Cultivar la Esperanza

 El pacto social 

 

En defensa del mercado laboral

La pretendida defensa de los intereses de los trabajadores que están  haciendo los movimientos sindicales parte de la cuestionable premisa de que cualquier intento por flexibilizar el mercado laboral va en contra de los derechos del trabajador y debilita la posición de estos frente al mercado laboral.

Sin tener que recurrir a informes ( Doing Business ) que nos situan en cuanto a rigidez laboral en el lugar 165 de entre 190 economías con índices de desempleo que son record dentro del marco de países  desarrollados, deberíamos tratar de aproximarnos a la realidad invocando a aspectos de fácil  comprensión y alejados de estadísticas cuyo calculo e interpretación interesada suelen conducir a planteamientos demagógicos como los que tenemos que soportar todos los días desde cualquiera de las partes involucradas en el santo grial del pretendido pacto social.

La base de la defensa de la rigidez laboral reside en que, desde un planteamiento puramente aséptico, pretendemos defender el empleo tratando de impedir su destrucción, para lo cual dificultamos el despido. Sin más consideraciones, parece difícil objetar punto en contra frente a planteamiento tan impecable sin darnos cuenta del sofisma que encierra.

Alguna luz surge cuando, por encima de la pura estadística, consideramos el hecho de que siendo el trabajo un bien escaso del que están privados casi 4 millones de personas, podríamos pensar en el planteamiento alternativo de facilitar el reparto equitativo del mismo. Desde este otro punto de vista, la defensa de la rigidez laboral nos conduce a un imposible trasvase del colectivo de personas que están en paro para reincorporarse al mundo laboral activo. Sin querer verlo, estamos creando una clase privilegiada, la de aquellos que tienen empleo, que defienden sus intereses a expensas de aquellos que han tenido la desgracia de perder su empleo, bajo la retorica de que tenemos que impedir que otra supuesta clase privilegiada, los empresarios, se beneficie de la crisis. Algo así como tomar la cívica decisión de perder un ojo, siempre que alcancemos nuestro objetivo de que nuestro vecino pierda los dos.

Manejamos a nuestro antojo términos como igualdad, solidaridad, cohesión social y demás vocablos esgrimidos como distintivos de un estado de bienestar social, haciendo que pierdan su significado dentro de un estado de defensa de privilegios como el que estamos presenciando y que condenan al sector social más perjudicado por la crisis, los parados. Me viene a la mente la inscripción que Dante situaba a la entrada de la puerta del infierno:

¡Perded toda esperanza los que entráis!

Estas palabras de oscuro tono

Vi escritas en el dintel de una puerta

Quizá uno de los aspectos más gratificantes de colaborar en iniciativas como CdE resida en la posibilidad de restablecer el significado de colaboración, solidaridad, cooperación, etc., y recuperar la esperanza a la que Dante obligaba a renunciar a los que franquearan la fatídica puerta.

Tratemos de que el año 2010 que empezamos nos sirva para cultivar esta esperanza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s